PUBLICACIONES

 

1.- Colección Edibesa

2.- De seminarista a mártir (cómic)

3.- Editorial de Espiritualidad

4.- DVD del Obispo mártir Don Cruz Laplana

5.- No olvidéis la caridad (Semblanza del Beato Liberio González)

6.- Beato Domingo. "Os bendigo y os perdono"

7.- Ricardo Plá Espí. Trabajador del Evangelio y mártir de Cristo

8.- Los ojos en Cristo. Sermones. Ricardo Plá Espí.

9.- Un poeta en tiempos de guerra

10.- Aire fresco.(Vida del Beato Felipe José)

11.- 104 mártires de Cristo

12.- Gloria a los mártires de España (CD. Padre Josico)

 

COLECCIÓN EDIBESA

 

 

 

El curso pasado la Editorial EDIBESA, que dirige el Padre José Antonio Martínez Puche, publicaba el volumen “El habito y la cruz” sobre la persecución y asesinato de las religiosas de todas las congregaciones y órdenes en España durante el conflicto de la guerra civil. Con el mismo formato y con temática martirial, en fecha reciente, decidió crearse entre la Postulación de las causas de los mártires que se instruye en nuestra Provincia Eclesiástica de Toledo y EDIBESA esta colección de varios tomos.
El Nuncio apostólico en España, Monseñor Manuel Monteiro de Castro, presentó el pasado 6 de junio esta nueva colección. Se trataba de los cuatro primeros libros sobre los mártires de la persecución religiosa durante el trienio 1936-1939.

 
 
  •  “Mártires de ayer y hoy” Historia del martirio a lo largo de la Historia de la Iglesia por Octavio y Rafael Mª López Melús
  • Mártires españoles” (1934-1939). Juan Pablo II: beatificaciones y canonizaciones por Jorge López Teulón (Madrid 2007).
  • El hábito y la cruz”. Religiosas asesinadas en la guerra civil española por Gregorio Rodríguez Fernández (Madrid 2006).
  • Mártires de Ciudad Real”. El Obispo Narciso de Estenaga y diez diocesanos mártires por  Francisco del Campo Real (Madrid 2007).

 

Presentación de la colección de libros el pasado 6 de Junio de 2007

Durante su intervención, monseñor Monteiro de Castro explicó que “los perseguidores, aquellos que finalmente los asesinaron y quienes dieron las órdenes, actuaban por odio a la fe, por odio a la Iglesia, al sacerdocio, a la vida consagrada”. “Las víctimas, y en concreto estos siervos de Dios, sufrieron la muerte por Dios”, subrayó. El Sr. Nuncio de Su Santidad dijo que es consoladora la “actitud de perdón y de reconciliación que la Iglesia –a ejemplo de Cristo y de sus mártires– ha tenido con quienes, por odio a la fe, les quitaron la vida”.

Esta fue su intervención:

"Queridos amigos:
Agradezco muy vivamente la amable invitación que el Padre Martínez Puche, en nombre del Emmo. Sr. Cardenal Antonio Cañizares, me ha formulado para participar en este acto de presentación de los primeros cuatro libros de la colección de la editorial EDIBESA sobre los mártires.

Como pueden observar por los títulos, hay un libro que, por su amplitud, sirve de marco a los otros tres. El libro Los mártires de ayer y de hoyofrece una cuidada selección de los mártires más significativos de todos los siglos, incluidos los del Antiguo Testamento, figuras del Mártir por excelencia, Jesucristo, a cuyo lado estuvo la Madre Dolorosa, la Santísima Virgen.  Los otros tres libros  se refieren directamente a los mártires que dieron su sangre en la persecución religiosa que se desató en España en los años treinta del siglo XX, tanto en 1934 como, sobre todo, en el trienio bélico 1936-1939.

Los siervos de Dios adquirieron inmediatamente fama de mártires, y en tal concepto son tenidos por cuantos conocen su vida y su muerte.
Es evidente que los perseguidores, aquellos que finalmente los asesinaron y quienes dieron las órdenes, actuaban por odio a la fe, por odio a la Iglesia, al sacerdocio, a la vida consagrada. Las víctimas, y en concreto estos siervos de Dios, sufrieron la muerte por Dios.

            El calificativo de mártires, sin paliativo alguno, lo recibieron muy pronto también del mismo Papa y de la jerarquía española.

            El Papa Pío XI, el 14 de noviembre de 1936, fue muy explícito en su alocución a quinientos  españoles que se habían refugiado en Italia y asistieron a la audiencia del Papa, que les dijo:

Estáis aquí, queridísimos hijos, para decirnos la gran   tribulación de la que venís, tribulación de la que lleváis las señales y huellas visibles en vuestras personas y en vuestras cosas, señales y huellas de la gran batalla del sufrimiento que habéis sostenido, hechos vosotros mismos espectáculo a nuestros ojos y a los del mundo entero (…).

Venís a decirnos vuestro gozo por haber sido dignos, como los primeros apóstoles, de sufrir pro nomine Iesu (por el nombre de Jesús); vuestra fidelidad, ya exaltada por el primer Papa, (mientras estáis) cubiertos de oprobios por el nombre de Jesús y por ser cristianos. ¿Qué diría él mismo, qué podemos decir Nos, en vuestra alabanza, venerables obispos y sacerdotes, perseguidos e injuriados precisamente por ser ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios?

Todo esto es un esplendor de virtudes cristianas y sacerdotales, de heroísmo y martirios; verdaderos martirios, en todo el sagrado y glorioso significado de la palabra, hasta el sacrificio de las vidas más inocentes, de venerables ancianos, de juventudes primaverales, hasta la intrépida generosidad que pide un lugar en el carro,(para unirse a) las víctimas que espera el verdugo.

El Papa Pío XII, en el radiomensaje al pueblo español del 16 de abril de 1939, decía:

Ante el recuerdo de las ruinas acumuladas en la guerra civil más sangrienta que recuerda la historia de los tiempos modernos, Nos, con piadoso impulso inclinamos ante todo nuestra frente a la santa memoria de los obispos, sacerdotes, religiosos de uno y otro sexo y fieles de todas las edades y condiciones, que en tan elevado número han sellado con su sangre su fe en Jesucristo y su amor a la religión católica: no hay mayor prueba de amor.

Los obispos españoles consideraron mártires, desde el primer momento, a estos hombres y mujeres, asesinados por ser sacerdotes, religiosos, religiosas o sencillamente buenos cristianos. El Obispo de Salamanca, después Cardenal de Toledo y Primado de España, don Enrique Pla y Deniel, hombre tan ponderado en todos sus juicios, escribió el 30 de septiembre de 1936 su carta pastoral Las dos ciudades. En ella prodiga el título de mártires a los sacerdotes que cayeron por confesar su fe:

Frente a tanta degradación humana de la ciudad terrena de los sin Dios, florece la ciudad celeste de los hijos de Dios, cuyo divino amor les eleva hasta las sublimidades del heroísmo y del martirio...

¡Y cómo han florecido las flores rojas del martirio en nuestra España en los dos meses que llevamos del desencadenamiento del odio comunista en tantas provincias de nuestra patria!... El ya largo y glorioso martirologio español se ha alargado y enriquecido con obispos, sacerdotes y seglares; con ancianos, con vírgenes y aún con niños...

La sangre de tantos mártires hijos de España será oída del Sacratísimo Corazón de Jesús, fusilado también en su efigie venerada en el Cerro de los Ángeles (...).

Y proseguía:
Estábamos seguros de que en este trance no faltarían en nuestra España nuevos mártires.
Mas, ¡ah! Con la misma sinceridad hemos de declarar que no sospechábamos que el número de mártires de la España contemporánea fuese tan crecido (…).

También el episcopado español, en una carta colectiva que dirigida a todos los obispos del mundo el 1 de junio de 1937, en plena guerra civil, considera mártires a estos hombres y mujeres que cayeron por confesar su fe. Escribían a sus hermanos en el episcopado:

Contamos los mártires por millares (…)
El odio a Jesucristo y a la Virgen ha llegado al paroxismo, y en los centenares de crucifijos acuchillados, en las imágenes de la Virgen bestialmente profanadas..., en la reiterada profanación de las sagradas formas, podemos adivinar el odio del infierno encarnado (…).

Concluyo, recordando las palabras del episcopado español:

Invocamos ante Dios y a favor de ellos los méritos de nuestros mártires, de los diez obispos y de los miles de sacerdotes y católicos que murieron, perdonándoles, así como el dolor, como de mar profundo, que sufre nuestra España.

Es consoladora esta constante actitud de perdón y de reconciliación que la Iglesia –a ejemplo de Cristo y de sus mártires ha tenido con quienes, por odio a la fe, les quietaron la vida.
Me congratulo vivamente con el Emmo. Sr. Cardenal Antonio Cañizares, con el Padre Martínez Puche y con la Editorial EDIBESA y con los prestigiosos autores de los mencionados libros por esta importante iniciativa. Muchas gracias.

 

La Editorial EDIBESA está trabajando en la publicación de nuevas obras, a partir del mes de septiembre, que darán continuidad a dicha colección. Ya preparados y con los últimos retoques se publicarán:

 

  • Don Cruz Laplana y Laguna, obispo mártir de Cuenca y Don Fernando Español” por Silvana Aparicio Herráiz. En preparación.
  • Escritos pastorales de Monseñor Laplana, recogidos por León Chicote. En preparación.
  •  Beato Saturnino Ortega Montealegre, el santo arcipreste de Talaverapor Pedro Arganda Martínez. En preparación.
  • Sacerdotes y mártires”. 1936: Historia de la persecución religiosa en la archidiócesis de Toledo por Jorge López Teulón. En preparación.

 

Fotos de SONSOLES CALAVERA – SEMANARIO ALBA

DE SEMINARISTA A MÁRTIR

 

 

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Para adquirir ejemplares impresos por 3 € pedir información en el teléfono: 609 86 86 28

EDITORIAL DE ESPIRITUALIDAD

 

LA PLENITUD DE LA LEY ES EL AMOR
Tfno. de contacto: 91 715 51 57

NO OLVIDÉIS LA CARIDAD

 

A MODO DE INTRODUCCIÓN

            Todos los mártires beatificados el 28 de octubre tienen un denominador común: entregar su vida por la fe en Jesucristo. Pero cada uno de los 498 tiene su identidad, su particularidad por la que podemos caracterizarlo. No nos referimos tan sólo a su nombre y apellidos. Detrás de cada uno se esconde una vida más o menos larga, más o menos compleja: su patria chica, su vocación o quehacer, su momento martirial…
            El libro que nos ocupa pretende descubrir la trayectoria, bendita trayectoria, del Beato Liberio González Nombela. Quienes han tomado la iniciativa de buscar datos, fechas, sucesos han querido ir más allá de los mismos. Sus anotaciones precisa y preciosamente constatadas, no se han quedado en la superficie, en el puro relato histórico. Guiados por su fe, han querido extraer la esencia más depurada y exquisita de este mártir que completó su carrera dejándonos un nítido testimonio de pastor bueno y de buen pastor.
En este libro encontraremos pasajes que se deberían leer de rodillas. En ellos se palpa la mano de Dios que hace concurrir todas las cosas para bien de quienes le aman. No deben existir prisas al leerlos. Creo sinceramente que todo el libro se debe leer más con los ojos del corazón que con los ojos de la cara.
            Habrán conseguido los autores su propósito si, después de ojear un capítulo,  nos sentimos impelidos a reflexionarlo detenidamente. Para ello convendrá volverlo a leer y preguntarnos si este campeón de la fe en el pasado siglo XX no tiene que decir mucho a cada una de nuestras vidas.
            Y quiera Dios que con su lectura broten en nosotros dos actitudes: la de imitarle y la de invocarle. Imitarle porque no faltan en la biografía de D. Liberio virtudes que fueron suyas y pueden ser nuestras, gestos de vida cristiana propios de quienes hemos recibido de pequeños la gracia incomparable del bautismo. Invocarle porque los santos tienen un hilo muy directo y muy próximo con Dios. Son intermediarios, intercesores. Su sangre, unida a nuestro Santísimo Cristo de la Sangre, clama a favor nuestro delante del Altísimo.
            Estoy plenamente convencido de que Francisco Almoguera y Rocío López han logrado con creces el objetivo que se habían propuesto. Mi reconocimiento sincero como sucesor del Beato Liberio en esta parroquia que él supo magistralmente regentar con entrega generosa hasta el fin. Mi gratitud a quienes han sabido madurar con su tesón, abnegada dedicación y buen hacer este fruto que ahora nos corresponde degustar.
            Espero que su lectura-meditación ayude en gran medida a que se revitalice nuestra fe, hasta el punto de que sea, como en cada bautizado debe ser, una fe valientemente testimoniada a ejemplo de nuestro mártir.
            Por justicia y gratitud eclesial D. Liberio ha sido reconocido oficialmente mártir de Cristo. Por justicia y amor filial los autores ponen ahora al descubierto una vida de la que todos mucho podemos aprender. Comencemos a leer y meditar la vida ejemplar de este singular testigo del Evangelio.


Federico Vega Ramos
Párroco de Torrijos

PRÓLOGO

            Con gran alegría, como reviviendo la profunda experiencia de las celebraciones de su Beatificación en Roma, junto a otros 497 mártires, tengo ahora la dicha de presentar la semblanza humana y espiritual del presbítero diocesano D. Liberio González Nombela.
            Me brindan tal oportunidad el sacerdote D. Francisco Hilario Almoguera y la doctora Dª. Rocío López González, coautores de la presente biografía del Beato Liberio González titulada “No olvidéis la caridad”.

Esta obra encuadra la vida y el martirio de D. Liberio en su contexto histórico ideológico, social y humano. Narra con cuidado y esmero su biografía insertándola entre los lugares y personajes que lo vieron nacer, formar, trabajar y rubricar con la sangre su fe.
Si algo emerge con claridad de estas páginas, tejidas de rigor y admiración, es cómo el martirio no es una “casualidad” o un suceso inesperado, sino la culminación ofrecida por la gracia de Dios a una vida entera. El titulo “No olvidéis la caridad” no solo es una referencia al legado espiritual del Beato, es también la clave de su entera peripecia humana, cristiana, sacerdotal, así como la muestra de la perenne actualidad de los elementos fundamentales de la espiritualidad cristiana.
Leer estas páginas es acercarnos a la santidad martirial de este egregio sacerdote de Jesucristo, que como otros muchos como él beatificados para gloria de Dios y bien nuestro, supo seguir al Buen Pastor hasta con El dar la vida por la multitud, “pro multis”.

Que este estímulo de virtud fecunde nuestras comunidades cristianas, que la sangre de los mártires sea semilla de nuevos santos, nuevas vocaciones y nuevos cristianos.
Agradecido a los autores por su trabajo en este año de la Caridad, dentro del Plan Pastoral Diocesano, espero que en Torrijos y en toda nuestra Archidiócesis resurja el fervor desde la caridad alimentada por una mirada fija en Cristo y este Crucificado, su presencia viva en el Santísimo Sacramento y el estímulo de la Virgen María y los santos.

 

+ Antonio Cañizares Llovera
Cardenal Arzobispo de Toledo

Beato Domingo. "Os bendigo y os perdono"
 

La parroquia de Santa Catalina, de Puente del Arzobispo, ha editado un libro sobre la vida del beato Domingo Sánchez Lázaro, sacerdote mártir de la persecución religiosa del siglo XX en España y beatificado en Roma el pasado 28 de octubre. La obra, titulada «Beato Domingo: Os bendigo y os perdono », pretende dar a conocer la figura de este sacerdote que rigió esta parroquia durante veintinueve años hasta su martirio.

En el libro se incluye una síntesis biográfica del beato Domingo, los testimonios recogidos durante el proceso de beatificación y numerosos documentos relativos al martirio, algunos datos relevantes acerca de la persecución religiosa tanto en Toledo como en el resto de España y un capítulo  dedicado a la ceremonia de beatificación en Roma y la misa de acción de gracias en la parroquia, que fue presidida por don Domingo Oropesa, obispo de Cienfuegos (Cuba) y a la que también asistió don Demetrio Fernández, obispo de Tarazona.

El beato Domingo Sánchez Lázaro nació el 4 de agosto de 1860 en Puebla de Montalbán, donde fue bautizado a los pocos días de su nacimiento. Ingresó en el seminario de Toledo en 1880 y fue ordenado sacerdote ocho años después, el 22 de septiembre de 1888.
Licenciado en teología en 1893, ese mismo año fue nombrado párroco de Arcicóllar y Camarenilla, ejerciendo su ministerio sacerdotal en ambas parroquias hasta julio de 1902, en que fue trasladado a las parroquias de Los Cerralbos e Illán de Vacas. Allí permaneció hasta el 18 de junio de 1907, fecha en que recibió el nombramiento de párroco de Puente del Arzobispo.

 

El 4 de agosto de 1936, día en que cumplía 76 años, fue arrestado en su casa y conducido al calabozo, donde permaneció hasta el día 12, fecha de su martirio en las inmediaciones de Puerto de San Vicente. Antes de ser fusilado junto a su coadjutor, don Laureano Ángel González, tuvo tiempo de bendecir y perdonar a sus verdugos y rogar a Dios por ellos con las palabras de Cristo en la cruz, «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Sus restos reposan en el cementerio municipal de Puente del Arzobispo.

Ricardo Plá Espí. Sacerdote y mártir de Cristo
   
   

Un poeta en tiempos de guerra
   

"El fracaso del entendimiento entre los hombres que supuso la Guerra Civil española tiene escrito un capítulo especialmente trágico en la serrana localidad de El Arenal, en la caída Sur de Gredos, allende el Puerto del Pico. No hay motivo para separar los principales condicionantes que dieron lugar a las jornadas fratricidas del verano de 1936 en Ávila del acontecer general que hubo de soportar la nación española. Pero corresponde ahora que individualicemos los hechos para que sea más palpable cuanto ilustra esta historia, que lleva nombres propios y repercute en familias perfectamente delimitadas, parentelas que hoy, con el tiempo, a pesar de un cierto dolor, todavía contenido, setenta y tres años después, han querido aprender a perdonar.

Esta historia habla, ante todo, de la necesidad de la reconciliación entre los españoles, del drama de una guerra que nunca debió pasar y del anhelo de paz que encuentra el hombre en su corazón, marcado por el sin-sentido del odio y la violencia. Hoy, en El Arenal, como en España entera, fluyen deseos de entendimiento, de colaboración espontánea y sincera, de recluir definitivamente a los libros de historia un sufrimiento desgarrado, injusto, incomprendido.

***

"Parecía una tarde cualquiera, pero, en realidad, no lo era. Era una de las tardes más importantes de la vida de Juan Cano. Su joven esposa, Hilaria Solana, estaba dando a luz su quinto hijo, Juan, en la casa grande de la plaza, la que con el tiempo sería la botica del pueblo por muchos años y una de las hermanas mayores del recién nacido, su farmaceútica.

Aquella tarde tan especial, la sierra se había engalanado con sus mejores tonos naranjas, violetas, añiles y grises, para recibir, otro días más, el frío ocaso gredense, pero sobre todo, para dar la bienvenida a Juan Cano Solana, su nuevo hijo. Era el 25 de enero de 1915 y El Arenal había concluido su larga jornada de duro trabajo en el campo."

Las tierras de Ávila vieron nacer, en 1915, a un hombre de singulares cualidades, Juan Cano Solana. Este libro nos revela los acontecimientos de una historia hasta ahora desconocida, sepultada en el pasado, bajo los escombros de los tristes hechos de la Guerra Civil. Una historia llena de amor y de sacrificio, documentada con multitud de datos históricos, y narrada desde el amor hacia un familiar al que, tristemente, el destino apartó del lado de los suyos.

Aire fresco

 

Vida del Beato Felipe  por Tomás López García

La tarde del 29 de noviembre de 2009 tuvo lugar la presentación del libro “Aire fresco” sobre la vida del Beato Felipe José (Pedro Álvarez Pérez) que nació en Carmena (Toledo) en 1914. Los pocos años que vivió hasta su martirio, los llenó con verdadero celo apostólico, impregnado de miras sobrenaturales, hasta que le sorprendió la revolución y persecución religiosa de 1936. Su martirio tuvo lugar la noche del 7 al 8 de agosto de 1936. Fue beatificado el 28 de octubre de 2007 junto a sus tres hermanos de comunidad, y otros 494 mártires españoles.
Como explica en el prólogo el Señor Arzobispo “no había, en efecto, causa ninguna para matar a un joven religioso que sólo quería hacer el bien como seguidor de Jesucristo”.

El autor del libro Tomás López García (Carmena, 1955) que se define “amante de su pueblo y de sus tradiciones” ha escrito esta obra desde la convicción de que Pedro Álvarez, “es un beato poco y mal conocido, sobre todo en su pueblo natal. Como Pedro Álvarez, en Carmena, pocas son las personas que le tienen en su memoria y como Hermano Felipe José, es aún mucho más desconocido”.

El salón de actos se llenó para la presentación del libro.

La presentación tuvo lugar en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Carmena. En la misma estuvieron junto al autor, el Postulador para las causas de los Mártires, don Jorge López, que presidió la exhumación del beato lasaliano; y don Julio Alonso Ampuero, director del Secretariado de Misiones y Evangelización, ya que, Tomás López ha decidido donar íntegramente el dinero que se recaude en la venta del libro para las misiones diocesanas. En la mañana del 8 de diciembre se presentó el libro en Consuegra.

    La mesa de los que intervinieron.
    Tomás López, mientras dedicaba su libro

     

    El Hno. Francisco Martín de la Comunidad de las Escuelas Cristianas de La Salle de Talavera de la Reina.

104 Mártires de Cristo

 

 

Los padres Eliseo Bardón y Modesto González Velasco, autores del presente libro, hna sido, en España, ayudantes del Padre Fernando Rojo, Postulador General de la Orden agustina, residente en Roma. Ellos han tenido que leer y releer, copiar y anotar los cinco procesos diocesanos de los 104 mártires, realizados en las diócesis de Madrid, Oviedo, Cuenca, Málaga y Albacete, unificados posteriormente en uno solo con el nombre de Avelino Rodríguez y 97 compañeros agustinos, además de 6 clérigos diocesanos. Con los procesos anotados y otro material adjunto se redactó y publicó en Roma la Positio super martyrio, en tres voluminosos tomos, bajo la sabia dirección del padre Rojo.

Los autores, muy familizariados con el contenido de la Positio, se han servido de ella, como base fundamental, para redactar la historia martirial de las diez casas y las biografías de los 104 mártires. No obstante, han tenido en cuenta otras fuentes para añadir detalles que enriquecen sobremanera el contenido de las biografías.

Los familiares de los nuevo beatos, los agustinos, sus hermanos, y todas las personas que les quieren y veneran, encontrarán en este libro una guía segura para conocer su vida y el ambiente en que fueron martirizados y beatificados.

 

GLORIA A LOS MÁRTIRES DE ESPAÑA

 

 

El P. Josico ha editado un nuevo CD cuyo título "Gloria a los mártires de España", incluye 14 canciones como el Himno a los Mártires, el Himno a San José, dos canciones sobre San Pablo; una para el Año Sacerdotal: "Sacerdotes por amor", basada en la carta del Papa Benedicto XVI; la Secuencia de Pentecostés: Ven, Espíritu Divino y varios himnos de la Lituruga de las Horas.

Pueden prestar un buen servicio a la pastoral litúrgico-musical en parroquias y comunidades religiosas.

Los pedidos se pueden hacer en padrejosico@hotmail.com y en el teléfono 967 450148. Se puede adquirir, además, el folleto con las partituras.