Presbítero, religioso y compañeros mártires

 

La orden hospitalaria de San Juan de Dios abrió en 1935 una escolanía misionero-hospitalaria con finalidad vocacional en Talavera de la Reina. El 25 de julio de 1936, los milicianos registraron la casa religiosa y se llevaron a los cuatro hermanos que la formaban. Estos fueron objeto de burlas y malos tratos por parte de la plebe. Tras un simulacro de juicio popular, los condujeron a las proximidades de la ermita de Nuestra Señora del Prado y los fusilaron. Son los “protomártires de la Orden de San Juan de Dios de la persecución religiosa”. Uno era sacerdote, Federico Rubio Álvarez, nacido en Benavides (León) en 1862; y los demás, hermanos profesos: Primo Martínez de San Vicente Castillo, nacido en San Román de Campeza (Álava) en 1869; Jerónimo Ochoa Urdangarín, nacido en Goñi (Navarra) y Juan de la Cruz Delgado Pastor, nacido en Puebla de Alcocer (Badajoz) en 1914.

A ellos se suma el beato Arturo Donoso Murillo, que nació en 1917 en Puebla de Alcocer (Badajoz). Era novicio de la orden de San Juan de Dios y fue fusilado en Paracuellos de Jarama (Madrid) el 30 de noviembre de 1936.

Fueron beatificados por san Juan Pablo II el día 25 de octubre de 1992.