Sacristán de la parroquia de Belvís de la Jara (Toledo)

Emilio nació en Cebolla (Toledo) el día 24 de enero de 1897. Sus padres Francisco y Rafaela le bautizaron el 4 de febrero, imponiéndole los nombres de Mariano de la Paz Feliciano Emilio.

El acta de defunción señala que estaba casado con Doña Antonia Leblic Acevedo, de cuyo matrimonio no deja sucesión. Su mujer era hermana del Siervo de Dios Prudencio Leblic Acevedo, sacerdote y mártir, que en los años 20 fue párroco de Belvís de la Jara.

Cuando estalla la persecución religiosa Emilio llevaba varios años desempeñando el cargo de sacristán en la parroquia de Belvís de la Jara (Toledo). En mayo de 1936, al sentirse perseguido por los revolucionarios, abandonó dicho pueblo y se marchó con su esposa, a Cebolla (Toledo), refugiándose en la casa de su madre.

Puesta en marcha su persecución, después de varios intentos fue descubierto, siendo detenido y trasladado a una checa en Madrid. De aquí le llevaron a Belvís de la Jara.

En este pueblo de Belvís, el día 26 de octubre de 1936, después de revestirle con ornamentos sagrados, le sentaron sobre un asno, en una montura con pinchos, que había sido preparada expresamente para la tortura. Seguidamente, fue sometido a un horroroso martirio durante el largo recorrido por la calle principal del pueblo, hasta llegar a la puerta del cementerio. Aquí, casi inconsciente, fue rematado con varios disparos a la cabeza y enterrado.

La familia conserva un crucifijo-relicario que el Siervo de Dios llevó consigo durante y después del martirio.
Al exhumar el cuerpo fue recuperado el crucifijo con el que fue enterrado.