Miembro de Acción Católica

La población de Mora se vio salpicada por las primeras muertes martiriales, tras haberse iniciado tres días antes la Guerra Civil española. Tras el asesinato del párroco, el Siervo de Dios Agrícola Rodríguez, el primer mártir de la Acción Católica será el Siervo de Dios Mariano Carrillo Pérez.

Según se sabe, fue en el curso 1930- 1931 cuando echó a andar el Centro de los jóvenes de Mora al abrirse una escuela nocturna y una biblioteca. Aunque no será hasta 1932 cuando se abre oficialmente
el Centro Local de la Juventud de Acción Católica. En diciembre de 1934 el Consejo Diocesano lo aprueba definitivamente y se procede a la bendición de la bandera. Sus dos primeros presidentes fueron Mariano Lancha Azaña y Emilio González de la Llana. El primero, por razones de estudio en Madrid y, el segundo por casarse, dejaron paso a Mariano Carrillo.

A partir de entonces la vida del Centro estaba cuajada de realidades de todo tipo; había en todos una intensa vida de piedad que hacía desafiar, cuando era necesario, el miedo que muchos sentían de cruzar la plaza para ir a la iglesia. Los círculos de estudios, la escuela nocturna, etc., se completaban junto a actividades recreativas y deportivas, se adquiere una mesa de billar, se prepara un campo de tenis...
Fue por entonces cuando los Centros juveniles de la Acción Católica hicieron en Toledo unos Ejercicios Espirituales que resultaron espléndidos. Y, en toda aquella actividad, resonaban como proféticas las palabras que en su himno hablaban de «vivir o morir por la fe».

La familia de Mariano Carrillo conserva ésta única foto a caballo que ilustra nuestra artículo. Aunque en el libro donde se cuenta la historia de los jóvenes de la Acción Católica de Mora aparece una foto-retrato del Siervo de Dios.
Como decíamos al principio «el mismo día 21, cuando la mañana despertaba al desastre y al crimen, Mariano Carrillo, de tan sólo 21 años, compañero y amigo de todos, alegre y simpático, moría a tiros
–tiros de odio contra lo que aquel muchacho representaba– a la puerta de su casa y a la vista de sus padres. El Siervo de Dios Mariano Carrillo, como buen presidente, subió el primero al cielo, a preparar sitio a los jóvenes del Centro de Mora.