Médico. Miebro de la Adoración Nocturna de Puebla de Almoradiel
Nnació en 1884. Era médico. Casado con Julia García Cicuéndez, tenían cinco hijos. Afirma Sebastián Cirac que “de una vida cristiana íntimamente sentida y ejemplarmente practicada... por necesidad había de ser víctima segura de las hordas rojas. Por razones de salud, habíase retirado de la profesión, que había ejercido como un verdadero sacerdocio, conquistándose el afecto de todo ser agradecido".
 
El hermano de don Mónico, fue asesinado el 25 de septiembre, a las once de la noche, en el cementerio de Tembleque (Toledo), con su hijo mayor, Telesforo. En la lápida de la Adoración Nocturna, solo aparece el nombre de don Rogelio Rodeño.
Ese día, hallándose en cama, en uno de los periodos más agudos de su enfermedad, una cuadrilla de milicianos se presentó a las nueve de la noche y, a viva fuerza, lo hicieron levantarse para detenerlo. Él replicó: “-Si vais a matarme, hacedlo aquí; yo ya estoy preparado”. Al llevárselo, dijo a sus hijos: “-Hijos míos, tened ánimo y valor para sobrellevar esta dura prueba del Señor”. Dos horas después yacía muerto junto a su hijo.
 
El Martirologio de Cuenca, que lleva por subtítulo “Crónica diocesana conquense de la época roja”, fue escrito por Sebastián Cirac Estopañán (Barcelona, 1947). En él debemos buscar los datos de la parroquia de Puebla de Almoradiel, puesto que en los días de la persecución religiosa dependía de la diócesis de Cuenca.
Dicha parroquia pertenece al arciprestazgo de Quintanar de la Orden. Por entonces, contaba con nueve parroquias. Actualmente son siete las que forman el Arciprestazgo de Quintanar de la Orden (Cabezamesada, Corral de Almaguer, Miguel Esteban, La Puebla de Almoradiel, Quintanar de la Orden, El Toboso y Villanueva de Alcardete).
Cirac afirma que “el aspecto general de la vida pública de este pueblo, hasta febrero de 1936, era admirable por el orden, el trabajo y la vida austera de la mayoría de la población, profundamente religiosa y patriótica. La piedad, que se fomentaba en los hogares como parte más importante de la vida y de la educación, se exteriorizaba públicamente en la asistencia al culto divino y en el esplendor de las siguientes asociaciones muy florecientes: Jueves Eucarísticos, Marías de los Sagrarios, Apostolado de la Oración, Adoración Nocturna, Hijas de María, Cofradía del Carmen…”.
Desde las elecciones de febrero de 1936 se instauró un sistema de terror contra las organizaciones y personas católicas. Sumado a la complicidad de las autoridades republicanas de la provincia y de la nación, la concentración de la Guardia Civil en Toledo, la propaganda impía y disolvente importada de fuera “hicieron posible la más inesperada transformación de este pueblo, antes bueno y laborioso” y la perpetración de los más inimaginables desmanes, desde el asesinato en plena calle, hasta la violación de honradas mujeres”.